Mátalo
Mátalo a golpes, crucifícale, déjale caer desde un precipicio, desgárrale el pecho con un puñal, dispárale a la cabeza, estrangúlalo con tus manos, ahógalo en las aguas, provócale un infarto, decapítalo. Hazle lo que quieras, pero por favor, no le dejes morir de hambre. Al amor no puede hacérsele eso.
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Es muy muy bueno me, me gusta, el final es inesperado y lo hace a uno pensar.
Jamás habría imaginado que era de el amor de quien estabas hablando. Esta espectacular, de verdad me gusta como escribes.