Lento, muy lento
Uno, dos, tres, lento , muy lento, así era el movimiento del segundero, quien parecia renunciar a su continua marcha. Cuatro, cinco, seis, como aquel verdugo que disfruta de la ansiedad de su victima, este aparentaba no moverse. Siete, ocho, las gotas de sudor se apresuraban a minar su rostro que entre terror y felicidad no acertaba a definirse.La situación se amenazaba incomoda; como explicar tan extraña paternidad, y sobre todo paternidad hacia un ser que parecía no inmutarse frente al mundo.
Sept. 14 de 2007
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me gusta, es creativo y u tanto metodico.
Me inspiró ternura, creo que hablas del tomate (nose). Solo tu sabrás.La primera vez que lo leí me preguntaste lo de lo que creia que se trataba, te dije y no era eso lo que querias decir,o mejor dicho me imagine mal, el problema esta en que ya no me acuerdo que era lo que querias decir, pero creo que esta vez si acierto en lo que quieres decir… jajajja soy muy enrredada. Victor tu blog me encanto. Me gusta mucho tu manera de escribir.